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| El equipo podría perder la categoría |
Los problemas empezaron ya en la primera temporada, con una deuda de 25 euros que el entonces administrador, don D. A., asegura haber adelantado de su propio bolsillo para cumplimentar la inscripción de un jugador del que nunca más se supo.
Debido a esta deduda, D. A. decidió abandonar la gestión económica del AAB pese a ser uno de sus principales inversores. Tras un periodo de gestión poco transparente llegó a las oficinas del club un nuevo gestor, don M. D., con el encargo de sanear las cuentas y poner luz en la administración.
Pero poco ha durado el sueño. En la situación actual, el club ha sido capaz de cumplimentar los pagos que la federación exige, pero las deudas en el seno del AAB no paran de crecer. M. D. asegura haber pagado tanto los contratos como los nuevos fichajes con ayuda, otra vez, del principal inversor D. A. quien asegura que aún no ha recibido el dinero que deberían haber depositado los patrocinadores.
Sin embargo fuentes internas afirman que D. A. se habría apoderado del dinero correspondiente a la inscripción de varios jugadores, dejando al equipo al borde de la banca rota y apuñalando por la espalda al que era su principal valedor, M. D.
